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El Desayuno

Una dieta adecuada a nuestras necesidades puede considerase como uno de los soportes permanentes en el mantenimiento y recuperación de la salud y el desayuno ,  como una comida más del día,  contribuye notablemente al resultado final de lo que podemos entender por una alimentación equilibrada.

Es bien cierto que los cambios actuales en los hábitos y estilos de vida han perjudicado especialmente este espacio nutricional de cada comienzo de jornada.

Sabemos que una parte de la población no desayuna con regularidad, o bien lo hace de manera insuficiente, no cubriendo las necesidades energéticas recomendadas, ni tampoco el aporte de nutrientes. Un desayuno adecuado reafirma ya desde la mañana el compromiso con un tipo de vida saludable, ayudándonos a enfrenta mejor nuestros  quehaceres, ya sean físicos o intelectuales. Es de gran importancia recuperar y mejorar el habito de desayunar en las personas adultas, e instaurarlo del modo más convenientes en los mas jóvenes.

El desayuno podría considerarse como la comida solida consumida antes de iniciar la jornada laboral o escolar, o la realizada antes de las 11 horas los fines de semana. También podría definirse simplemente  como la primera comida del día; sin embargo ninguno de las dos definiciones dejan entrever la importancia que tiene dentro de la dieta total.  Junto con la comida y la cena, el desayuno es una fuente de energía y nutrientes; de hecho, está comprobado que sin el desayuno la alimentación difícilmente puede ser nutricionalmente adecuada.

La inclusión en la dieta de un desayuno diario y equilibrado, se asocia con un mayor rendimiento físico e intelectual, previene deficiencias nutricionales, permite una correcta distribución de las calorías a lo largo del día para mantener un peso saludable.

El aporte calórico y el equilibro nutricional del desayuno tiene una estrecha relación  con el riesgo de obesidad

Los nuevos estilos de vida y la sensación de la falta de tiempo, an dado  lugar a cambios en el modelo tradicional de distribución de las comidas afectando sobre todo el habito del desayuno. Hay una tendencia a realizar desayunos cada vez más livianos o incluso a omitirlos.

Además, incluso entre las personas que desayunan habitualmente, el desayuno es muchas veces, nutricionalmente poco satisfactorio. El organismo necesita energía y nutrientes para ponerse en marcha, especialmente después de las largas horas de ayuno transcurridas  desde la cena. El desayuno aporta, precisamente, la energía para empezar el día.